6 de septiembre de 2011

PRINCIPIOS DEL RONIN ( BASADOS EN EL BUSHIDO)


義 GI – RECTITUD (DECISIONES CORRECTAS)
Sé honrado con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. No existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
勇 YUU – CORAJE
Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
仁 JIN – BENEVOLENCIA
Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.
礼 REI – RESPETO
Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.
誠 MAKOTO – HONESTIDAD, SINCERIDAD ABSOLUTA
Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de “dar su palabra” no ha de “prometer” el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.
名誉「名譽」MEIYO – HONOR
El auténtico samurái solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.
忠 CHUU – LEALTAD
Haber hecho o dicho “algo”, significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece inclaudicablemente fiel. Para el guerrero, las palabras de un hombre son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya.


EL PODER DE PERDER


by David Momparler on julio 3, 2010

Antiguamente, a los espartanos se les enseñaba a perder.
En Esparta, como sabra cualquier persona que haya leído algo acerca de esa época (o en su defecto haya visto la película de 300) se les educaba de una forma bastante diferente a lo que sería la educación hoy en día. La educación no estaba basada en ganar,… sino en perder. Al igual que los samurais y también al igual que los gladiadores en la antigua Roma.
…pondré un ejemplo antes de seguir para poder explicarme mejor.
Lo primero que se les enseñaba a los espartanos, a los gladiadores y a los samurais es a aceptar que iban a morir en el siguiente combate. Este simple cambio de punto de vista hacia que fueran los mejores guerreros nunca vistos,.. porque? Porque no tenían miedo. Simple y llanamente por eso. Nunca en sus vidas se les enseño a buscar  una verdad irreal y falsa, como hoy en día el ser famoso, rico, etc… ( que lo consiguen cuatro gatos y por poco tiempo), sino que se les enseñaba que iban a morir y punto. No había ni falsas esperanzas ni mentiras,… lo cual paradojicamente hacia que la muerte entre ellos no fuera temida, sino que fuera el pan de cada día,.. ni deseable ni indeseable… simplemente normal. Como el sol y la luna.
En un combate, al igual que ante la vida, no hay peor enemigo que el miedo. El miedo debilita, desorienta y nos desconcentra. Cuando un guerrero espartano iba a luchar en cualquier batalla lo primero que debía de decirles su general es que iban a morir. No les decía que iban a ganar, ni que su muerte iba a servir de algo,… se les decía que simple y llanamente iban a morir. Y tampoco se les decía que iban a ir a un paraíso lleno de rosas, se les decía que iban a ir al infierno y que allí pasarían el resto de sus vidas. Curiosamente esto les hacia los mejores guerreros que han existido nunca. Porque?
Muy simple. Cuando se acepta todo lo peor, e incluso lo peor de lo peor, da igual lo que pase. No hay miedo, no hay duda, no hay preocupación. Uno tiene miedo cuando quiere que pase algo y pudiera ser que algo hiciera que lo que queremos no se cumpla. Esto hace que la mente calcule posibilidades, estratagemas para que ocurra lo que queremos etc… pero una vez se acepta que va a ocurrir lo peor ocurre un cambio de conciencia. De repente ya no hay nada positivo o negativo, sino simple y llanamente paz. Aceptación. Algo que hoy en día no se comprende y que es esencial.
Como caso similar se podría poner la crisis económica de hoy en día. No se acepta, simple y llanamente la gente no acepta que el sistema no funciona y busca culpables, busca formas de evitar la crisis, busca miles de cosas sin sentido… En vez de darse cuenta de el error fundamental. Al igual que el gladiador que sale a la arena a morir la economía tal como la conocemos no existe, esta muerta, y cuanto más nos aferremos a ella más sufriremos tratando de evitar lo inevitable. Sin embargo si se aceptara desde el principio no se habrían gastado billones de euros y dolares en tratar de evitar lo inevitable y se hubieran podido gastan en alternativas en vez de en encubrir aún más el problema.
Y como aplicar esto a la vida diaria?
La próxima vez que tengas que hacer algo importante, como una entrevista de trabajo, quedar con una persona muy importante o algo que de normal te pondría “nervioso” simple y llanamente acepta que te va a salir mal. No hagas nada para que salga mal evidentemente,… haz como el espartano que luchaba lo mejor que podía pero no por el hecho de sobrevivir sino por el hecho simplemente de luchar.  Si quedas con alguien se tu mismo/a y ya esta, si tienes una entrevista di la verdad y se sincero,… simple y llanamente no trates de ser ni mejor ni peor. Acepta que va a salir mal.
Porque en el momento en el que lo aceptes, en el que sepas que todo va a salir mal, paradojicamente sera cuando mejor hagas las cosas, simple y llanamente porque no habrá miedo, solo paciencia, concentración en lo que estas o vayas a hacer y serenidad.

http://filosofiayogui.wordpress.com/2010/07/03/el-poder-de-perder/

Semana laboral de 21 horas: Por las personas, el medio ambiente y la sociedad


Escrito por José Luis Palacios   
Publicado en Noticias Obreras http://www.hoac.com.es/?p=3604
Ni 40, ni 35 horas semanales. Nada menos que 21 es la propuesta del centro de pensamiento británico New Economics Foundation (NEF), y que en España apoya Ecopolítica, para pasar de un modelo de crecimiento económico insostenible y en crisis a otro en el que las necesidades vitales de las personas, el cuidado del medioambiente y el Estado del bien estar sean viables.

La NEF ha establecido la cifra por aproximación a la media de lo que la gente en edad de trabajar en Gran Bretaña pasa en su empleo remunerado y por ser un poco más del tiempo que se invierte en el trabajo no remunerado. Coincide además, con que “si el tiempo medio dedicado al trabajo doméstico no remunerado y al cuidado de la infancia en Gran Bretaña en 2005 fuera valorado en términos de salario mínimo, valdría el equivalente al 21% del PIB del Reino Unido”. Los cálculos son parecidas en el resto de países industrializados. En realidad, lo de menos son las cifras siempre que se avance hacia un número mucho menor de horas de trabajo remunerado.

Las propuestas de la NEF y del Centro Ecopolítica, una red de académicos y activistas comprometidos con la ecología, “no son una receta, sino una provocación”. El “Informe 21 horas. Por qué una semana laboral corta puede ayudarnos a todos a prosperar en el siglo XXI” trata de “cuestionar las actuales nociones sobre el trabajo y el tiempo, cambiar lo que se considera normal”, reconociendo de que es “una visión radical para agitar ideas y poner a la gente a pensar sobre un cambio de dirección significativo”. La propuesta de reducir y redistribuir el tiempo de trabajo remunerado es para la NEF un elemento más de lo que denomina la “Gran Transición hacia un futuro sostenible y equitativo”, estrechamente relacionado el “decrecimiento”, la renta básica y el respeto al medio ambiente.

El coordinador del Centro Ecopolítica, Florent Marecellesi, destaca que la propuesta viene a recuperar el viejo anhelo del movimiento obrero de repartir el trabajo, tan presente en la década de los años 90 (http://edicioneshoac.org/index1.html) y desaparecido casi por completo de la agenda sindical, para plantearlo justo en el momento en que están en cuestión los límites del planeta y de la globalización económica. Citando a Florent Marecellesi, en su introducción a la versión castellana del informe, “plantear una semana laboral de 212 horas es tomar a contrapié las propuestas de reforma laboral y de jubilación que nos empujan a trabajar y consumir cada vez más, como si el paro, la desigualdad o el agotamiento de los recursos naturales no estuvieran relacionados”.

Este francés afincado en Euskadi lleva meses presentando por las ciudades de nuestro país la propuesta, con una “buena acogida”, por lo que tiene de “puente entre la vieja aspiración obrera y los nuevos retos ambientales”, de “abrir horizontes” y de “plantear esperanzas, ahora que cunde el pensamiento único y hasta el nihilismo”. Aunque en principio se esperaba una oposición fuerte de los sindicatos, se está dando cuenta de que por lo menos se puede hablar tranquilamente con ellos de esta propuesta, más con los minoritarios que con los grandes, todo hay que decirlo. “No deja de ser una cuestión que cuestiona el sentido del trabajo, de para qué trabajamos”, asegura.

La NEF coincide en señalar que “las economías de consumo, ricas y altamente competitivas, prometen satisfacción para todo el mundo, pero en realidad tienden a proporcionar lo contrario. Aquellos que se pueden permitir el participar nunca están realmente satisfechos, con independencia de lo que puedan llegar a consumir. La razón de esto es porque el sistema está diseñado para favorecer precisamente la insatisfacción, para que todos nosotros sigamos gastando para fomentar y justificar el continuo crecimiento”.

A nadie se le escapa las dificultades de llegar al escenario descrito, por lo que la NEF primero ha querido identificar los obstáculos a tener en cuenta (el riesgo de aumentar la pobreza, el aumento de los costes empresariales y una oposición política a emprender una reducción tan drástica de las horas de trabajo remunerado) y después plantear las condiciones necesarias para abordar los problemas de la “transición” (graduar la reducción, garantizar incrementos salariales, cambiar la gestión del trabajo, recompensar adecuadamente a los empresarios, distribuir mejor los bienes, los ingresos y la riqueza, incentivar la actividad y el consumo no mercantilizado…).

La NEF reconoce que antes de nada hay que provocar un debate amplio que pasa por reconocer el valor del trabajo no remunerado, del modo en que se organiza y distribuye el trabajo y el uso que se le da al tiempo, conscientes de que las normas sociales que hoy parecen rígidas pueden cambiar como también lo pueden hacer las expectativas que la población tienen. Es más, ya ha pasado a lo largo de la historia, precisamente con el tiempo del trabajo.

En 1974, en el Reino Unido se implató a semana de tres días, por orden del gobierno conservador de Edgard Heath, con el fin de ahorrar energía durante un periodo de fuerte inflación, altos precios energéticos y protestas laborales de los mineros. En Francia, entre 2000 y 2008 la semana de 35 horas se generalizó como máximo horario de trabajo. Casi el 60% de los trabajadores se mostró satisfecho al poco de su implantación, aunque también hubo muchos inconvenientes que cabe atribuir a una “flexibilidad interna” impuesta. Hace menos tiempo, de 2008 a 2009 el estado de Utah, en EE.UU. fomentó la semana laboral de cuatro días en el sector público para ahorrar energía y reducir las emisiones de carbono, así como los costes. Eso sí, no hubo reducción, sino redistribución horaria, al fijarse cuatro días laborales de 10 horas de trabajo.

Cada vez más sectores de la población son conscientes de que no valen respuestas antiguas a retos nuevos. No podremos salir de la Gran Recesión volviendo a los patrones de comportamiento anteriores. Si queremos evitar la catástrofe ambiental, social y económica habrá que empezar a aplicar nuevas fórmulas. Un cambio gradual, bien dirigido e impulsado de la gestión del tiempo de trabajo, en combinación con la extensión de mecanismos que garanticen ingresos vitales a toda la población y medidas efectivas de preservación del medio ambiente, nos podría colocar en un escenario futuro mucho más prometedor que el actual. 

En 1930, John Maynard Keines vaticinó, ante las innovaciones tecnológicas y sociales, que a comienzos del siglo XXI la semana laboral podría verse drásticamente reducida a 15 horas. Llegado ese momento, pensaba que la cuestión sería “cómo utilizar nuestra libertad alejados de las preocupaciones económicas apremiantes”. Lamentablemente, las cambios introducidos desde entonces no han ido en la dirección apuntada. Ahora sin embargo, ante la amenaza del fin de la civilización, estamos obligados a caminar en otro sentido. Y la propuesta de la NEF y Ecopolítica inaugura una nueva utopía que, como poco, merece la pena tener en cuenta.

Más información:

La pagina web de Ecopolítica:
http://www.ecopolitica.org/
El informe completo se puede descarga en dicha página
http://www.ecopolitica.org/downloads/21Horas/21horas_web.pdf

La página web de la NEF (en inglés):
http://www.neweconomics.org/