26 de julio de 2012

¿A quién perjudica hacer creer que todos los políticos son corruptos?

La corrupción perjudica más a la izquierda que a la derecha, incluso cuando está perpetrada por la derecha. Cuando una persona de izquierdas lee una noticia de corrupción política perpetrada por un político de izquierdas, se siente doblemente cabreada, doblemente indignada, y doblemente ansiosa de obtener justicia.
Por otro lado, los partidos de derecha tienen como uno de sus objetivos principales de comunicación la difusión del mensaje que indica que todos los políticos son iguales, algo que, acaba beneficiando a la derecha. Cuando un votante de derechas tiene conocimiento de un caso de corrupción, incluso si éste afecta al político que se presenta a las elecciones, prevalece en la valoración de dicho votante su posición ideológica sobre la honestidad de los candidatos, por lo que de todas formas va a votar a la derecha. Cuando es un votante de izquierdas el que tiene conocimiento de un caso de corrupción, especialmente si éste tiene lugar entre sus propias opciones para las elecciones, se produce dentro de él un debate entre la conveniencia de votar a su opción ideológica y su deseo de castigar la corrupción hurtando del voto al partido responsable de la misma.
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Estamos en presencia de un fenómeno, la corrupción, que es transversal y que afecta a todos los partidos políticos. Los diferentes casos de corrupción demuestran que hay una mezcla de intereses turbios en la que confluyen políticos sin escrúpulos y delincuentes disfrazados de empresarios. Y que esa mezcla se extiende como el cáncer por toda la geografía española. Se vuelve imprescindible la depuración moral de los partidos, para evitar que prosperen los tipos sin escrúpulos y se tapen los latrocinios en aras del resultado electoral. Mención aparte merece la actitud de los partidos políticos cuando están en la oposición, con demasiada frecuencia prestos a hacer demagogia, cuando no se dedican a construir falsas imputaciones en base a argumentos inventados o insuficientemente constatados. Los ciudadanos, agobiados por una crisis económica sin precedentes, están hartos. Y aquí, quienes mandan en los partidos políticos, parecen no enterarse. Los partidos políticos se acusan mutuamente de presentar candidatos imputados e incluso condenados. Denuncian la corrupción de su contrincante, mientras intentan ocultar la suya. Como resultado final, tanto unos como otros mantienen en sus listas a corruptos y presuntos corruptos. Y el mayor cáncer de este asunto es la implantación entre la ciudadanía de la impresión que todos los políticos son iguales.
La corrupción es en realidad una auténtica marea de advenedizos a los que poco interesa la política y el bienestar común, que se mueven a sus anchas en el seno de toda clase de instituciones de este país, ávidos de riqueza fácil, insaciables, sin que les importe a quién o qué es lo que hay que pisotear para conseguir sus fines. Se deslizan como el pez en el agua, aprovechando toda clase de resquicios que las leyes les ofrecen, para convertir en hereditario su poder político o económico. Un país no pertenece a los políticos, ni siquiera a un gobierno: Un país pertenece a sus ciudadanos, que cuando ejercitan su derecho a voto, lo hacen para delegar sus poderes, su pequeña porción de propiedad nacional en otras personas.
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También debemos considerar corrupción, que la banca condone deudas a los partidos políticos y tolere el impago de créditos. La banca con esa actitud ejerce un control férreo sobre los partidos políticos, de tal forma que si estos ejercieran algún tipo de actividad contra sus intereses podrían ejecutar la deuda. La banca nunca ha considerado la deuda de los partidos políticos como pérdidas sino como una inversión negociada. Señalemos algunos significativos ejemplos:
En 1999 el PNV vio borrada de un plumazo una deuda de 921.687 euros de capital y 608.433 de intereses. Eusko Alkartasuna se libró del pago de 843.373 euros de intereses. En 1998 al PSOE le perdonaron 5,8 millones de euros. Pero lo bueno del asunto es que de los 6,9 millones de euros perdonados en 1999, 6,8 eran sólo de intereses, lo cual significa que la banca sigue manteniendo la deuda del capital y por tanto no suelta de sus fauces a los partidos políticos. Pero incluso aquellas formaciones que no tienen el favor bancario directo, según el informe del Tribunal de Cuentas, presentan un creciente endeudamiento. En 1999 el PP debía 15,7 millones de euros, más del doble que en su ejercicio anterior (6,2 millones). CiU alcanzaba en 1999 una deuda de 4,1 millones frente a los 293.000 del año anterior. El BNG duplicó su deuda entre 1998 y 99 pasando de 457.000 euros a más de un millón. El PCE disminuye su deuda en medio millón de euros entre 1998 y 99 pero el Tribunal de Cuentas afirma que esa regularización de la deuda con las entidades acreedoras no es porque se haya pagado sino porque ha transcurrido el tiempo y el acreedor no ha reclamado el pago, además está regularización carece de la documentación que la acredite.
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A mí me resultan tan odiosos los casos de corrupción, es tan deshonesto intentar robar a los ciudadanos de a pié, especialmente cuando se hace desde un puesto obtenido gracias a la confianza de los ciudadanos expresada en las urnas, que quisiera que se resolvieran de modo rápido aplicando el criterio de tolerancia cero. El desprestigio en el que ha caído la clase política -las más veces a pulso- no debe tapar la realidad: hay muchos políticos válidos y honestos, muchas personas con vocación que trabajan por la comunidad como mejor saben y pueden. La sociedad asiste entre atónita y abochornada al espectáculo casi diario de un nuevo caso tras otro y de cómo se forran o se han forrado horteras, mangantes, chulos y paniaguados. La gente no sabe ya cómo diferenciar entre los «buenos» y los «malos», incluso dentro de un mismo partido.
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Este problema en España afecta a todos los ciudadanos, quienes demuestran altos índices de descontento ante estos casos y se puede concluir con la evidente adulteración de la democracia española:
1. Unos partidos políticos que son aparatos burocráticos, de personas que viven de la política y no para la política como servicio al bien del pueblo. Es fundamental el acceso al poder y conservarlo ya que las prebendas aumentan considerablemente.
2. Que carecen de ideales y militancia que los sostenga, por ello siempre van a depender o de las subvenciones estatales que se autoconceden o de las subvenciones bancarias.
3. Esto convierte a los partidos políticos, de todo el espectro, en sujetos serviles y dependientes de los poderes financieros, empresariales y mediáticos, estrechamente vinculados.
4. Que los mecanismos legales, fiscales y judiciales para el control financiero de los partidos políticos están totalmente anulados en la práctica, por lo que se puede afirmar la existencia de un estado de corrupción consentida. Ley de Financiación no desarrollada, Tribunal de Cuentas trabajando con tres o más años de retraso... etc.
5. Que la retórica democrática de los partidos es falsa por ello es necesario plantearse generar una opinión pública verdaderamente democrática donde el pueblo realmente protagonice y gestione su vida personal y colectiva.
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Listado de números de casos de corrupción pero ordenado por partidos políticos, por si a alguien le interesa:
Alternativa dos Veciños: 1
ASI: 1
Bloc Progesista: 1
BNG: 3
Centro Canario Nacionalista: 1
CiU: 14
Coalición Canaria: 9
ERC: 1
GIL: 2
GIM: 1
IP (Independientes Portuenses): 1
IU: 8
Nueva Canarias: 2
PA: 2
PAL: 2
PAR: 10
PIL: 1
PIM: 1
PNV: 13
PP: 177
PSOE: 128
Sineuers Independents: 1
UC (Unión Cordobesa): 1
Unió Mallorquina (ahora Convergencia per Illes Balears): 6
Unión Bagañeta: 1
UPN: 2
España, según los últimos datos publicados por Transparencia Internacional, una organización no gubernamental con sede en Berlín, que publica cada año, desde 1995, un índice de percepción de la corrupción (Corruption Perceptions Index) y que califica a los países del mundo entre “10″ para un país percibido como “transparente” y “0″ para uno visto como “totalmente corrupto”, tiene una nota de 6,2. Con esta nota España, que es la décima potencia económica del mundo, ocupa el puesto 31 en transparencia, un puesto más bajo que el del año 2010 en que España ocupaba el lugar 3o. Chile (22) y Uruguay (24) son países, según Transparencia Internacional, menos corruptos que España.
Desgraciadamente, España y desde el año 2004 ha ido cayendo en el ranking. Efectivamente en 2004 ocupábamos el puesto 23, con 7,1 puntos. Desde entonces hemos ido perdiendo puestos. Es decir, cada año que ha pasado, desde el 2004, España se ha vuelto cada vez, relativamente, más corrupta.













































25 de julio de 2012

El espectro de Doña Espe

Hace un par de años fui requerido por los dueños de uno de los pocos edificios públicos que hay en la Comunidad de Madrid para estudiar los fenómenos que allí se producían y de los que, en un principio, como en la mayoría de los casos, me mostraba harto escéptico.
No puedo revelar la localización, aunque es madrileña (situado en la parte meridional de la Puerta del Sol de Madrid), por expreso deseo de los trabajadores del edificio, con objeto de que no se convierta en un lugar de peregrinación de curiosos, ya que me hicieron firmar un documento en el que me prohibían darle publicidad al caso de forma directa.
Como he dicho, siempre comienzo mis investigaciones con gran escepticismo y me documento sobre el lugar, su historia y los personajes más emblemáticos que pudieron habitarlo. Al parecer se trata del edificio más antiguo de la Puerta del Sol y su construcción data de finales de la segunda mitad del siglo XVIII, apenas quedan estancias con la configuración que podrían tener años atrás, aunque el reloj que existe en una torreta levantada sobre su tejado se encuentran bien conservado, pero quizás ahora tenga más altura que en el pasado.
Los trabajadores venían soportando ruidos y chillidos que nunca supieron explicar por algún fenómeno natural, dilataciones de los materiales por la diferencia de temperatura entre día y noche o animales. Con cierto grado de desesperación, he de confesarlo, acudieron a mí, aunque si he de ser sincero desde el primer momento me parecía la típica paranoia de habitar en un edificio, algo sólo reservado a espíritus fuertes que no teman a los altos techos, al frío y a las corrientes. Hoy en día no estamos hechos a eso.
Pero acepté el caso y tan sólo le pedí a los trabajadores que me dejaran residir en el edificio por una semana, eso sí, acompañado por ellos que debían hacer vida normal, pues había que repetir al máximo las condiciones en que se habían venido produciendo los fenómenos que me relataron.
Ellos me indicaron de dónde procedían los ruidos y que siempre que se habían desplazado a la torre del reloj para comprobar qué pasaba éstos cesaban inmediatamente. Se les notaba sobrecogidos y contaban la experiencia con los ojos muy abiertos y con ánimo temeroso de no comprender que podía estar pasando.
En la torre del reloj había un templete. Convinimos a la vista de ambas que tan sólo podían proceder los ruidos de la superior. El reloj fue obra del relojero español afincado en Londres: José Rodríguez Losada que donó gratuitamente la maquinaria al Ayuntamiento de Madrid.2 El reloj tras haber pasado ya un siglo de funcionamiento continúa dando las campanadas cada año en el ritual de las doce uvas.
El ambiente era propicio. La estancia, sobrecogedora a la luz de una linterna que era todo lo que teníamos para alumbrarla porque esa torre carecía de luz eléctrica. No esperé más. Decidí que era el lugar apropiado para probar.
Instalé mi cámara de baja velocidad, que detecta el menor movimiento del aire para efectuar un disparo. También instalé una cámara de vídeo de larga duración, aunque sólo es apta para objeto auto lumínicos, si bien podía darse el caso. Y, por supuesto, mi equipo de grabación para recoger el sonido, de haberlo.
Dejé todo eso allí instalado y le dije a la familia que nos fuéramos a dormir. Eso hicimos, y a la mañana siguiente comprobé todos los aparatos y no había el menor rastro de grabación ni de imagen ni de sonido. Como me temía, nada saldría a la primera.
Así pasamos tres días con sus correspondientes noches, hasta que al cuarto día por la mañana, cuando comprobé la cámara de baja velocidad, había efectuado un solo disparo. Excitado me dispuse a ver la imagen, y allí estaba. Una imagen espectral pero con cierta dulzura que se había dejado ver por un instante. La cámara de vídeo nada había captado y la grabadora no registró el menor ruido. Sinceramente nada me había despertado que me sobresaltara y la familia nada me reportó en ese sentido.
Pero allí teníamos una imagen. Algo había en esa estancia. Una presencia se había manifestado, aunque no pude saber a qué hora porque al no registrar nada el vídeo, la cámara de baja velocidad no registra el momento en que se toma la imagen.
El resto de la semana pasó sin novedad, aunque a decir verdad los trabajadores estaban bastante amedrentados por el descubrimiento e incluso pensaban que yo había puesto ahí la imagen para ganarme mis honorarios. Esas insinuaciones, sinceramente, no sólo me ofendieron, sino que hicieron que precipitara mi marcha de allí. Al fin y al cabo el espectro es "suyo", y ellos sabrán lo que hacer con él. Habían herido mi orgullo profesional y no estaba dispuesto a concederles un minuto más de mi tiempo. Acordamos una rebaja en mis emolumentos y sin más discusión partí de allí.
No se volvieron a interesar por la imagen ni me volvieron a llamar. Supongo que se acostumbrarían a soportar los ruidos y que al acusarme de fraude quedarían más tranquilos pensando que todo sería por alguna causa natural, si es que se volvía a repetir, que ignoro que pasaría después.
Por mi parte, indagué más la historia del lugar. Me fui a los archivos parroquiales del pueblo y consulté todos los legajos que pude encontrar, cuanto más antiguos mejor. Algo llamó mi atención. En una inscripción de defunción había escrito al margen la expresión: "Visto por el alguacil el parte, la muerte se atribuye a suicidio por pérdida del juicio e histerismo". Fin de la anotación.
¿Qué hacía una anotación de ese carácter en un parte de defunción y por qué esa mujer, porque era una mujer, se había suicidado? No tenía nada en realidad. Nada de nada. Ni corto ni perezoso le expuse el hallazgo al párroco, Don Elías. No sabía nada de ese suceso, evidentemente, que databa de finales del siglo XX, pero me dijo que el antiguo párroco aún vivía y que estaba recogido en un asilo de las hermanas de la caridad en Burgos, ya que él, de vez en cuando, iba a verle.
Ni corto ni perezoso, fui al asilo y allí me encontré con el Padre Salustiano, un hombre de unos 90 años, lúcido y de ojos vivos aunque llorosos, postrado en una silla de ruedas en la que su figura quedaba retorcida e inclinada hacia un costado. Me presenté, le hablé de Don Elías y del motivo de mi visita. Me asombró su comprensión. Su rapidez de mente, pues parecía como si llevara toda su vida esperando esa visita.
Me dijo: "hijo, sé a lo que viene. Siempre pensé que vendría alguien, aunque quizás no que tardara tanto. Es Doña Espe. No necesito que me cuente más. Es Doña Espe –repitió-. Se tiró por la ventana en 2012 y se mató. Dicen que se tiró, pero el pueblo siempre supo y así lo fue contando de generación en generación que su marido, el Mariano, la empujó para poder casarse con una prima suya que tenía mucho dinero. Eso dicen. O mejor dicho decían, pues nadie queda con memoria ni años para saberlo. Siempre lo quise contar, pero nadie me lo preguntó, aunque siempre esperé que viniera alguien a hacerlo. Un día la vi a los pies de mi cama. Iba vestida de azul y me dijo: Padre, diga Vd. la verdad sobre mi muerte, y podré descansar en paz. Por eso se lo digo. Espero que Doña Espe repose para siempre, ahora que cumplí la promesa que le hice."
Me puse en contacto con los trabajadores al cabo de unos meses de meditar sobre todo aquello. No quisieron prácticamente atenderme. De mala manera me dijeron que a las semanas de yo irme se habían dejado de oír los ruidos y que probablemente sería un animal que al final se había marchado o muerto. Que no les molestara más y que se arrepentían de haberme llamado. No pude explicarme. No pude decirles que Doña Espe ya no estaba, porque el Padre Salustiano había cumplido su palabra.
No gané mucho con todo aquello ni nadie me lo agradeció, pero para mí es suficiente con que Doña Espe, por fin, nos deje descansar en paz a todos los madrileños.
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