26 de julio de 2012

¿A quién perjudica hacer creer que todos los políticos son corruptos?

La corrupción perjudica más a la izquierda que a la derecha, incluso cuando está perpetrada por la derecha. Cuando una persona de izquierdas lee una noticia de corrupción política perpetrada por un político de izquierdas, se siente doblemente cabreada, doblemente indignada, y doblemente ansiosa de obtener justicia.
Por otro lado, los partidos de derecha tienen como uno de sus objetivos principales de comunicación la difusión del mensaje que indica que todos los políticos son iguales, algo que, acaba beneficiando a la derecha. Cuando un votante de derechas tiene conocimiento de un caso de corrupción, incluso si éste afecta al político que se presenta a las elecciones, prevalece en la valoración de dicho votante su posición ideológica sobre la honestidad de los candidatos, por lo que de todas formas va a votar a la derecha. Cuando es un votante de izquierdas el que tiene conocimiento de un caso de corrupción, especialmente si éste tiene lugar entre sus propias opciones para las elecciones, se produce dentro de él un debate entre la conveniencia de votar a su opción ideológica y su deseo de castigar la corrupción hurtando del voto al partido responsable de la misma.
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Estamos en presencia de un fenómeno, la corrupción, que es transversal y que afecta a todos los partidos políticos. Los diferentes casos de corrupción demuestran que hay una mezcla de intereses turbios en la que confluyen políticos sin escrúpulos y delincuentes disfrazados de empresarios. Y que esa mezcla se extiende como el cáncer por toda la geografía española. Se vuelve imprescindible la depuración moral de los partidos, para evitar que prosperen los tipos sin escrúpulos y se tapen los latrocinios en aras del resultado electoral. Mención aparte merece la actitud de los partidos políticos cuando están en la oposición, con demasiada frecuencia prestos a hacer demagogia, cuando no se dedican a construir falsas imputaciones en base a argumentos inventados o insuficientemente constatados. Los ciudadanos, agobiados por una crisis económica sin precedentes, están hartos. Y aquí, quienes mandan en los partidos políticos, parecen no enterarse. Los partidos políticos se acusan mutuamente de presentar candidatos imputados e incluso condenados. Denuncian la corrupción de su contrincante, mientras intentan ocultar la suya. Como resultado final, tanto unos como otros mantienen en sus listas a corruptos y presuntos corruptos. Y el mayor cáncer de este asunto es la implantación entre la ciudadanía de la impresión que todos los políticos son iguales.
La corrupción es en realidad una auténtica marea de advenedizos a los que poco interesa la política y el bienestar común, que se mueven a sus anchas en el seno de toda clase de instituciones de este país, ávidos de riqueza fácil, insaciables, sin que les importe a quién o qué es lo que hay que pisotear para conseguir sus fines. Se deslizan como el pez en el agua, aprovechando toda clase de resquicios que las leyes les ofrecen, para convertir en hereditario su poder político o económico. Un país no pertenece a los políticos, ni siquiera a un gobierno: Un país pertenece a sus ciudadanos, que cuando ejercitan su derecho a voto, lo hacen para delegar sus poderes, su pequeña porción de propiedad nacional en otras personas.
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También debemos considerar corrupción, que la banca condone deudas a los partidos políticos y tolere el impago de créditos. La banca con esa actitud ejerce un control férreo sobre los partidos políticos, de tal forma que si estos ejercieran algún tipo de actividad contra sus intereses podrían ejecutar la deuda. La banca nunca ha considerado la deuda de los partidos políticos como pérdidas sino como una inversión negociada. Señalemos algunos significativos ejemplos:
En 1999 el PNV vio borrada de un plumazo una deuda de 921.687 euros de capital y 608.433 de intereses. Eusko Alkartasuna se libró del pago de 843.373 euros de intereses. En 1998 al PSOE le perdonaron 5,8 millones de euros. Pero lo bueno del asunto es que de los 6,9 millones de euros perdonados en 1999, 6,8 eran sólo de intereses, lo cual significa que la banca sigue manteniendo la deuda del capital y por tanto no suelta de sus fauces a los partidos políticos. Pero incluso aquellas formaciones que no tienen el favor bancario directo, según el informe del Tribunal de Cuentas, presentan un creciente endeudamiento. En 1999 el PP debía 15,7 millones de euros, más del doble que en su ejercicio anterior (6,2 millones). CiU alcanzaba en 1999 una deuda de 4,1 millones frente a los 293.000 del año anterior. El BNG duplicó su deuda entre 1998 y 99 pasando de 457.000 euros a más de un millón. El PCE disminuye su deuda en medio millón de euros entre 1998 y 99 pero el Tribunal de Cuentas afirma que esa regularización de la deuda con las entidades acreedoras no es porque se haya pagado sino porque ha transcurrido el tiempo y el acreedor no ha reclamado el pago, además está regularización carece de la documentación que la acredite.
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A mí me resultan tan odiosos los casos de corrupción, es tan deshonesto intentar robar a los ciudadanos de a pié, especialmente cuando se hace desde un puesto obtenido gracias a la confianza de los ciudadanos expresada en las urnas, que quisiera que se resolvieran de modo rápido aplicando el criterio de tolerancia cero. El desprestigio en el que ha caído la clase política -las más veces a pulso- no debe tapar la realidad: hay muchos políticos válidos y honestos, muchas personas con vocación que trabajan por la comunidad como mejor saben y pueden. La sociedad asiste entre atónita y abochornada al espectáculo casi diario de un nuevo caso tras otro y de cómo se forran o se han forrado horteras, mangantes, chulos y paniaguados. La gente no sabe ya cómo diferenciar entre los «buenos» y los «malos», incluso dentro de un mismo partido.
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Este problema en España afecta a todos los ciudadanos, quienes demuestran altos índices de descontento ante estos casos y se puede concluir con la evidente adulteración de la democracia española:
1. Unos partidos políticos que son aparatos burocráticos, de personas que viven de la política y no para la política como servicio al bien del pueblo. Es fundamental el acceso al poder y conservarlo ya que las prebendas aumentan considerablemente.
2. Que carecen de ideales y militancia que los sostenga, por ello siempre van a depender o de las subvenciones estatales que se autoconceden o de las subvenciones bancarias.
3. Esto convierte a los partidos políticos, de todo el espectro, en sujetos serviles y dependientes de los poderes financieros, empresariales y mediáticos, estrechamente vinculados.
4. Que los mecanismos legales, fiscales y judiciales para el control financiero de los partidos políticos están totalmente anulados en la práctica, por lo que se puede afirmar la existencia de un estado de corrupción consentida. Ley de Financiación no desarrollada, Tribunal de Cuentas trabajando con tres o más años de retraso... etc.
5. Que la retórica democrática de los partidos es falsa por ello es necesario plantearse generar una opinión pública verdaderamente democrática donde el pueblo realmente protagonice y gestione su vida personal y colectiva.
https://maps.google.es/maps/ms?ie=UTF8&hl=es&t=p&source=embed&msa=0&msid=208661973302683578218.00049ca0e3e7654bb763a&ll=37.822802,-6.943359&spn=22.021774,26.235352&z=5
Listado de números de casos de corrupción pero ordenado por partidos políticos, por si a alguien le interesa:
Alternativa dos Veciños: 1
ASI: 1
Bloc Progesista: 1
BNG: 3
Centro Canario Nacionalista: 1
CiU: 14
Coalición Canaria: 9
ERC: 1
GIL: 2
GIM: 1
IP (Independientes Portuenses): 1
IU: 8
Nueva Canarias: 2
PA: 2
PAL: 2
PAR: 10
PIL: 1
PIM: 1
PNV: 13
PP: 177
PSOE: 128
Sineuers Independents: 1
UC (Unión Cordobesa): 1
Unió Mallorquina (ahora Convergencia per Illes Balears): 6
Unión Bagañeta: 1
UPN: 2
España, según los últimos datos publicados por Transparencia Internacional, una organización no gubernamental con sede en Berlín, que publica cada año, desde 1995, un índice de percepción de la corrupción (Corruption Perceptions Index) y que califica a los países del mundo entre “10″ para un país percibido como “transparente” y “0″ para uno visto como “totalmente corrupto”, tiene una nota de 6,2. Con esta nota España, que es la décima potencia económica del mundo, ocupa el puesto 31 en transparencia, un puesto más bajo que el del año 2010 en que España ocupaba el lugar 3o. Chile (22) y Uruguay (24) son países, según Transparencia Internacional, menos corruptos que España.
Desgraciadamente, España y desde el año 2004 ha ido cayendo en el ranking. Efectivamente en 2004 ocupábamos el puesto 23, con 7,1 puntos. Desde entonces hemos ido perdiendo puestos. Es decir, cada año que ha pasado, desde el 2004, España se ha vuelto cada vez, relativamente, más corrupta.













































25 de julio de 2012

El espectro de Doña Espe

Hace un par de años fui requerido por los dueños de uno de los pocos edificios públicos que hay en la Comunidad de Madrid para estudiar los fenómenos que allí se producían y de los que, en un principio, como en la mayoría de los casos, me mostraba harto escéptico.
No puedo revelar la localización, aunque es madrileña (situado en la parte meridional de la Puerta del Sol de Madrid), por expreso deseo de los trabajadores del edificio, con objeto de que no se convierta en un lugar de peregrinación de curiosos, ya que me hicieron firmar un documento en el que me prohibían darle publicidad al caso de forma directa.
Como he dicho, siempre comienzo mis investigaciones con gran escepticismo y me documento sobre el lugar, su historia y los personajes más emblemáticos que pudieron habitarlo. Al parecer se trata del edificio más antiguo de la Puerta del Sol y su construcción data de finales de la segunda mitad del siglo XVIII, apenas quedan estancias con la configuración que podrían tener años atrás, aunque el reloj que existe en una torreta levantada sobre su tejado se encuentran bien conservado, pero quizás ahora tenga más altura que en el pasado.
Los trabajadores venían soportando ruidos y chillidos que nunca supieron explicar por algún fenómeno natural, dilataciones de los materiales por la diferencia de temperatura entre día y noche o animales. Con cierto grado de desesperación, he de confesarlo, acudieron a mí, aunque si he de ser sincero desde el primer momento me parecía la típica paranoia de habitar en un edificio, algo sólo reservado a espíritus fuertes que no teman a los altos techos, al frío y a las corrientes. Hoy en día no estamos hechos a eso.
Pero acepté el caso y tan sólo le pedí a los trabajadores que me dejaran residir en el edificio por una semana, eso sí, acompañado por ellos que debían hacer vida normal, pues había que repetir al máximo las condiciones en que se habían venido produciendo los fenómenos que me relataron.
Ellos me indicaron de dónde procedían los ruidos y que siempre que se habían desplazado a la torre del reloj para comprobar qué pasaba éstos cesaban inmediatamente. Se les notaba sobrecogidos y contaban la experiencia con los ojos muy abiertos y con ánimo temeroso de no comprender que podía estar pasando.
En la torre del reloj había un templete. Convinimos a la vista de ambas que tan sólo podían proceder los ruidos de la superior. El reloj fue obra del relojero español afincado en Londres: José Rodríguez Losada que donó gratuitamente la maquinaria al Ayuntamiento de Madrid.2 El reloj tras haber pasado ya un siglo de funcionamiento continúa dando las campanadas cada año en el ritual de las doce uvas.
El ambiente era propicio. La estancia, sobrecogedora a la luz de una linterna que era todo lo que teníamos para alumbrarla porque esa torre carecía de luz eléctrica. No esperé más. Decidí que era el lugar apropiado para probar.
Instalé mi cámara de baja velocidad, que detecta el menor movimiento del aire para efectuar un disparo. También instalé una cámara de vídeo de larga duración, aunque sólo es apta para objeto auto lumínicos, si bien podía darse el caso. Y, por supuesto, mi equipo de grabación para recoger el sonido, de haberlo.
Dejé todo eso allí instalado y le dije a la familia que nos fuéramos a dormir. Eso hicimos, y a la mañana siguiente comprobé todos los aparatos y no había el menor rastro de grabación ni de imagen ni de sonido. Como me temía, nada saldría a la primera.
Así pasamos tres días con sus correspondientes noches, hasta que al cuarto día por la mañana, cuando comprobé la cámara de baja velocidad, había efectuado un solo disparo. Excitado me dispuse a ver la imagen, y allí estaba. Una imagen espectral pero con cierta dulzura que se había dejado ver por un instante. La cámara de vídeo nada había captado y la grabadora no registró el menor ruido. Sinceramente nada me había despertado que me sobresaltara y la familia nada me reportó en ese sentido.
Pero allí teníamos una imagen. Algo había en esa estancia. Una presencia se había manifestado, aunque no pude saber a qué hora porque al no registrar nada el vídeo, la cámara de baja velocidad no registra el momento en que se toma la imagen.
El resto de la semana pasó sin novedad, aunque a decir verdad los trabajadores estaban bastante amedrentados por el descubrimiento e incluso pensaban que yo había puesto ahí la imagen para ganarme mis honorarios. Esas insinuaciones, sinceramente, no sólo me ofendieron, sino que hicieron que precipitara mi marcha de allí. Al fin y al cabo el espectro es "suyo", y ellos sabrán lo que hacer con él. Habían herido mi orgullo profesional y no estaba dispuesto a concederles un minuto más de mi tiempo. Acordamos una rebaja en mis emolumentos y sin más discusión partí de allí.
No se volvieron a interesar por la imagen ni me volvieron a llamar. Supongo que se acostumbrarían a soportar los ruidos y que al acusarme de fraude quedarían más tranquilos pensando que todo sería por alguna causa natural, si es que se volvía a repetir, que ignoro que pasaría después.
Por mi parte, indagué más la historia del lugar. Me fui a los archivos parroquiales del pueblo y consulté todos los legajos que pude encontrar, cuanto más antiguos mejor. Algo llamó mi atención. En una inscripción de defunción había escrito al margen la expresión: "Visto por el alguacil el parte, la muerte se atribuye a suicidio por pérdida del juicio e histerismo". Fin de la anotación.
¿Qué hacía una anotación de ese carácter en un parte de defunción y por qué esa mujer, porque era una mujer, se había suicidado? No tenía nada en realidad. Nada de nada. Ni corto ni perezoso le expuse el hallazgo al párroco, Don Elías. No sabía nada de ese suceso, evidentemente, que databa de finales del siglo XX, pero me dijo que el antiguo párroco aún vivía y que estaba recogido en un asilo de las hermanas de la caridad en Burgos, ya que él, de vez en cuando, iba a verle.
Ni corto ni perezoso, fui al asilo y allí me encontré con el Padre Salustiano, un hombre de unos 90 años, lúcido y de ojos vivos aunque llorosos, postrado en una silla de ruedas en la que su figura quedaba retorcida e inclinada hacia un costado. Me presenté, le hablé de Don Elías y del motivo de mi visita. Me asombró su comprensión. Su rapidez de mente, pues parecía como si llevara toda su vida esperando esa visita.
Me dijo: "hijo, sé a lo que viene. Siempre pensé que vendría alguien, aunque quizás no que tardara tanto. Es Doña Espe. No necesito que me cuente más. Es Doña Espe –repitió-. Se tiró por la ventana en 2012 y se mató. Dicen que se tiró, pero el pueblo siempre supo y así lo fue contando de generación en generación que su marido, el Mariano, la empujó para poder casarse con una prima suya que tenía mucho dinero. Eso dicen. O mejor dicho decían, pues nadie queda con memoria ni años para saberlo. Siempre lo quise contar, pero nadie me lo preguntó, aunque siempre esperé que viniera alguien a hacerlo. Un día la vi a los pies de mi cama. Iba vestida de azul y me dijo: Padre, diga Vd. la verdad sobre mi muerte, y podré descansar en paz. Por eso se lo digo. Espero que Doña Espe repose para siempre, ahora que cumplí la promesa que le hice."
Me puse en contacto con los trabajadores al cabo de unos meses de meditar sobre todo aquello. No quisieron prácticamente atenderme. De mala manera me dijeron que a las semanas de yo irme se habían dejado de oír los ruidos y que probablemente sería un animal que al final se había marchado o muerto. Que no les molestara más y que se arrepentían de haberme llamado. No pude explicarme. No pude decirles que Doña Espe ya no estaba, porque el Padre Salustiano había cumplido su palabra.
No gané mucho con todo aquello ni nadie me lo agradeció, pero para mí es suficiente con que Doña Espe, por fin, nos deje descansar en paz a todos los madrileños.
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10 de mayo de 2012

BANCA PÚBLICA, BANKIA, ESPECULACIÓN Y BANCO MALO


Banca pública, Bankia, especulación y banco malo


Ayer pedimos la nacionalización total de Bankia. Hoy parece que el gobierno nos hará caso parcialmente, es decir, nacionalizará una parte de la entidad. ¿Quiere decir esto que tendremos por fin banca pública en España?, ¿significa que ya hemos dado por fin un paso adelante para salir de la crisis? Estas son las cuestiones que trataré de resolver en este post.
La banca pública
El sistema financiero es, en teoría, el conjunto de entidades que velan para que el ahorro de los sujetos económicos (empresas, Estados e individuos) pueda ser utilizado por aquellos otros sujetos económicos que deseen consumir o invertir. De ahí que hagan una labor de intermediación, por la cual evidentemente se cobra una comisión. El sistema financiero puede ser muy simple o muy complejo, dependiendo del grado de desarrollo, pero siempre se basa en la lógica de la rentabilidad. Ello quiere decir que el dinero siempre se mueve hacia donde es más rentable invertirlo.
Las entidades participantes en el sistema financiero (fondos de inversión, fondos de pensiones, bancos, cajas, cooperativas de crédito, etc.) pueden ser, como cualquier entidad económica, tanto de naturaleza pública como de naturaleza privada. En el caso de ser entidades privadas significa que la gestión queda en mano de directivos que a su vez responden ante accionistas privados. En el caso de ser entidades públicas significa que la gestión queda en mano de directivos que a su vez responden ante accionistas públicos -el Estado-. Decir lo anterior parece una tontería, pero es muy importante.
Los propietarios de cualquier empresa (los accionistas en el caso de las grandes entidades) son los que mandan. Son los que deciden quién dirige la empresa (ponen y quitan a los directivos) y son quienes presionan para que la rentabilidad sea mayor o menor (de modo que condicionan las políticas estratégicas de las entidades). En el caso de entidades privadas la designación de la junta directiva se toma por la vía de la correlación de fuerza en la junta de accionistas. Si una gran fortuna tiene el 90% de las acciones de un banco privado, por ejemplo, es obvio que decidirá sin problemas quién es el presidente y la mayoría de consejeros. En el caso público, sin embargo, esas decisiones se toman a partir de criterios políticos que hay que definir.
Y hay muchos tipos de criterios diferentes. Voy a poner tres ejemplos posibles. En el primero, un consejo de dirección elegido por el partido dominante en el poder. Es obvio que estamos ante un riesgo de enchufismo y utilización partidista de las entidades públicas. En el segundo, un consejo de dirección elegido a partir de una ponderación definida de actores sociales (sindicatos, partidos, trabajadores, etc.), que era el modelo dominante en las cajas de ahorro. También hay espacio para la utilización partidista y en favor de las oligarquías provinciales (como explicamos aquí). En el tercero, un consejo de dirección elegido por el parlamento pero que esté compuesto por técnicos o personas con las manos atadas a partir de unos criterios muy delimitados de gestión. Un funcionamiento parecido al del BCE, por ejemplo. En este caso el problema pasa a ser el tipo de criterios para la gestión. Como se puede observar, diferentes opciones, combinables, que determinarán la eficacia y eficiencia de la entidad. Más allá de la naturaleza de su propiedad.
La diferencia fundamental entre una entidad privada y otra pública, más allá del mencionado control de la entidad, es la legitimidad de la apropiación de los beneficios. En el caso privado los beneficios son repartidos entre los accionistas (o por lo menos distribuidos de acuerdo a sus preferencias) y en el caso público es el Estado quien los ingresa para fortalecer sus presupuestos generales (o cualquier otra opción que considere).
La especulación financiera
A nivel internacional la banca privada no ha realizado las funciones que le correspondía como intermediario financiero porque ha preferido especular en los mercados financieros que prestar a las empresas de la economía real. En el caso español esto no ha sido tanto así, porque su especulación se realizaba, precisamente, en la economía real. A la banca y las cajas de ahorro les salía más rentable prestar a empresas constructoras e inmobiliarias que a cualquier pequeña y mediana empresa. Y como dijimos anteriormente, la lógica financiera es mover el dinero hacia donde es más rentable. También, por supuesto, la banca y las cajas especulaban en los mercados financieros con el uso de derivados y otros productos financieros que durante el boom financiero proporcionaron ingentes beneficios.
La clave está, por lo tanto, no en la propiedad de la empresa sino en el modelo de gestión.  Los bancos operan bajo el criterio financiero, su lógica, de modo que es normal que especularan en el mercado financiero internacional y en la construcción. Las cajas, en cambio, no tenían esa presión del mercado y si actuaron así fue debido a otros motivos (ya descritos en este artículo).
Quiere decir esto que si, por ejemplo, Bankia es completamente nacionalizada, no hay nada que asegure que se comportará de forma diferente a como se ha comportado de forma privada. Los mecanismos que pueden garantizar un comportamiento diferente han de ser aprobados con respecto a la forma de gestión.
Lo que necesita nuestra economía ahora es financiar la economía real -si bien no es ni de lejos el principal problema- y el dinero del sistema financiero no está fluyendo porque el flujo de crédito que llega del BCE se está destinando a la especulación con mercados de deuda pública o para esperar una tormenta (la aceptación de pérdidas).
El caso de Bankia y el banco malo
Durante el boom inmobiliario y financiero, cajas y bancos hicieron extraordinarios beneficios. En el caso de las entidades privadas se repartieron entre los accionistas y en el caso de las cajas se destinaron a la Obra Social y a impresionantes y aberrantes remuneraciones para sus directivos. Pero esos beneficios crecían gracias a la burbuja, de modo que al estallar esta todo cambió.
Lo que cambió fue su balance contable. Lo que estaba contabilizado como activos era suelo, viviendas y préstamos que tras la crisis nunca volverían a tener ese valor. Así pues, el suelo valorado en 1 millón de euros probablemente no valga ahora ni 0’2 millones de euros. La diferencia es lo que se considera una pérdida a declarar o un activo tóxico. Sin embargo las deudas, y pasivo contable en general, siguen valiendo lo mismo. En realidad las entidades están descapitalizadas, como se dice en la jerga de los economistas. Los bancos no reconocen sus pérdidas o sus activos tóxicos, porque si lo hacen tendrán que reconocer una quiebra técnica y el sistema se viene abajo.
En este punto los gobiernos salen a rescatar al sistema financiero. Inyectan liquidez y aprueban formas de ayuda para facilitar que bancos y cajas superen sus problemas (ver aquí una explicación de todos los tipos de ayuda). El objetivo de los gobiernos es dar tiempo a los bancos para que puedan hacer beneficios suficientes con los que compensar las pérdidas. Claro, casualidades de la vida esos beneficios se extraen de la llamada explotación financiera a las familias (cobro de comisiones, etc.) o del arbitraje con la deuda pública (me prestas al 1% y te presto al 5%, de modo que gano un 4%).
Cuando todo eso ha fallado, por lento e ineficaz, vienen las nacionalizaciones. Que quiere decir que el Estado se hace cargo directa y claramente. Pero hay varias formas. Está la nacionalización parcial, que es asumir sólo parte de la propiedad (y por lo tanto la parte proporcional de activo y pasivo). Está también la nacionalización total, que es asumir la totalidad de la empresa (todo el activo y el pasivo). Y finalmente está el miserable banco malo (para más detalle véase este artículo), que singifica asumir única y exclusivamente activo seleccionado, es decir, el activo más malo que exista. Por ejemplo, el suelo de 1 millón de euros del que hablábamos antes y del cual decíamos que ya no valía ni 0’2 millones.
El truco está en que el Estado compra a la entidad el suelo por 1 millón de euros, y luego es el Estado quien intenta venderlo o reconoce la pérdida de valor. De modo que se trata de la forma más fascinante y terrible de socializar pérdidas.
Las cajas de ahorro encharcadas con la basura de la burbuja inmobiliaria tuvieron que fusionarse para intentar sobrevivir. De siete de ellas nació Banco Financiero y de Ahorros (BFA), que asumió todos los activos (buenos -por ejemplo acciones de Iberia- y malos -por ejemplo suelo-). Después, la empresa separó los activos y pasivos más buenos del resto y con ellos formó Bankia. Bankia salió a Bolsa, de modo que muchos inversores privados pudieron convertirse en propietarios (además, comprando a precio de saldo). Para ver toda la historia recomiendo esta lectura.
Eso significa que en BFA quedaron los activos y pasivos más malos, incluída la ayuda del Estado a través del FROB. Esto quiere decir que BFA tiene en su balance una gran cantidad de activos tóxicos -activos que no valen casi nada respecto a lo que dicen contablemente que valen- y además acciones de Bankia. Si BFA reconociera esas pérdidas, tendríamos una quiebra inmensa. Por eso hace falta tapar el agujero con dinero, y dado que el capital privado no está dispuesto… es obvio que sólo queda el capital público, esto es, el dinero de todos nosotros.
La nacionalización de BFA, y a falta de conocer el documento completo, no implica controlar Bankia. Aunque BFA es accionista de Bankia, el Estado puede comprar sólo una parte de BFA para que al final no llegue a controlar el 50% de Bankia. Eso sí, el dinero público se va a utilizar de todas formas para tapar agujeros.
Lo que necesitamos
El sistema financiero está de resaca. Dejar quebrar las entidades es una catástrofe como se comprobó con Lehman Brothers en EEUU. Así que hay que poner dinero público. La pregunta es ¿cómo y para qué?
El cómo ya lo respondimos ayer: nacionalizando la totalidad de las entidades afectadas. Nada de quedarnos sólo con la basura financiera y dejar los activos buenos a los accionistas privados. Eso es socializar pérdidas y privatizar ganancias, es una política de clase social alta -propia del PP- y no es admisible. Lo que hay que hacer es asumir toda la entidad; al completo.
Nacionalizando la totalidad de BFA y Bankia, por ejemplo, el Estado recupera instrumentos muy útiles para salir de la crisis. Por ejemplo, recupera participación en empresas industriales -como Iberia- y adquiere activos inmobiliarios que puede utilizar para crear un stock de viviendas públicas de alquiler barato (comenzando a resolver así el problema de la vivienda en España). Además, establece un polo fuerte de presión pública sobre las entidades privadas y puede ser utilizada para competir con éstas.
Obviamente eso requiere establecer y definir un modelo de gestión distinto al visto en las cajas de ahorro. Es decir, necesitamos establecer unos criterios sociales y de financiación de la economía productiva que sean eficaces para poner en marcha un plan estratégico de salida social a la crisis.
¿El problema? Que incluso aunque el sistema financiero sea público, no podrá mantenerse vivo si la economía no crece. El sistema financiero no crece en el aire sino que se alimenta de los ingresos que genera la actividad económica. Ni el Estado, ni las empresas ni las familias devuelven los préstamos si no reciben ingresos adecuadamente. De modo que el sistema financiero está condenado a ser un cáncer mientras a) sea privado y b) no crezca la economía.
Por eso incluso la nacionalización de la banca es insuficiente para salir de la crisis. Debe ser una medida imprescindible en un pack mucho más importante de reactivación económica que, entre otras medidas, conlleve medidas de redistribución de la renta y de la riqueza.
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Fuente:[...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Banca pública, Bankia, especulación y banco malo http://www.agarzon.net/?p=1834  por Mrverde hace [...]